- Mantenelos cerrados, bajo techo y protegidos de humedad, filtraciones y sol directo.
- Dejá espacio alrededor de los sacos para facilitar la limpieza y la revisión de plagas.
- Separá el alimento de químicos, medicamentos, combustibles y materiales que puedan contaminarlo.
- Conservá visible el lote y la fecha, y usá primero el alimento que ingresó primero.
Revisá periódicamente el estado de los sacos y del área de almacenamiento.